Perspectivas económicas globales

Perspectivas económicas globales para 2015 y 2016

Previsiones para 2015 y 2016 que ha realizado el FMI sobre la economía mundial

Previamente a la situación del empleo consideramos interesantes conocer las previsiones que para 2015 y 2016 que ha realizado al final del pasado mes de octubre el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía mundial.

A continuación se extrae la información del documento “Perspectivas de la economía mundial

 

Perspectivas para 2015-2016

El crecimiento mundial disminuirá de 3,4% en 2014 a 3,1% en 2015, antes de repuntar a 3,6% en 2016

La disminución del crecimiento ocurrida este año refleja una desaceleración más pronunciada en los mercados emergentes, compensada en parte por un repunte moderado de la actividad de las economías avanzadas, sobre todo en la zona del euro.

La disminución del crecimiento de los mercados emergentes —por quinto año seguido— refleja una combinación de factores: menor crecimiento en los países exportadores de petróleo; desaceleración en China, a medida que el patrón de crecimiento se apoya menos en la inversión; y perspectivas menos favorables para los exportadores de otras materias primas, incluidos los de América Latina, tras la caída de los precios.

En los mercados emergentes importadores de petróleo, un traslado más limitado de las ganancias inesperadas generadas por el abaratamiento del petróleo a los consumidores, sumado en algunos casos a una depreciación sustancial del tipo de cambio, ha reducido el estímulo al crecimiento, y la baja de los precios ha beneficiado en parte a los gobiernos

El repunte sustancial del crecimiento proyectado para 2016 refleja un desempeño más sólido tanto en los mercados emergentes como en las economías avanzadas. Entre las economías de mercados emergentes y en desarrollo, el crecimiento de los países que están experimentando dificultades económicas este año (entre ellos, Brasil, Rusia y algunos países de América Latina y de Oriente Medio) seguirá siendo débil o negativo, pero aun así superará el nivel de 2015 según las proyecciones, y la demanda interna de India conservaría el vigor.

Esta situación compensará holgadamente la continuación proyectada de la desaceleración de China.

Entre las economías avanzadas, el aumento del crecimiento refleja el fortalecimiento de la recuperación de Japón, Estados Unidos y la zona del euro.

Perspectivas mundiales a mediano plazo

Según los pronósticos, el crecimiento mundial aumentará pasado 2016, en todo aspecto gracias a un repunte más sólido del crecimiento de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Este repunte responde, a su vez, a dos factores.

  • El primero es el regreso paulatino previsto a las tasas tendenciales de crecimiento en los países y regiones que se encuentran sometidas a tensiones o que crecerán muy por debajo del potencial en 2015–16 (por ejemplo, Brasil y el resto de América Latina, Rusia y partes de Oriente Medio).
  • El segundo factor es el aumento paulatino de la ponderación mundial de países en rápido crecimiento como China e India, que realza aún más su importancia como motores del crecimiento mundial.

Perspectivas económicas individuales de países y regiones

Se prevé que la recuperación continúe en Estados Unidos, respaldada por el abaratamiento de la energía, el menor lastre fiscal, los balances fortalecidos y el mercado de la vivienda en mejoría. En consecuencia, se proyecta que el crecimiento alcanzará 2,6% en 2015 y 2,8% en 2016.

Zona Euro

La moderada recuperación de la zona del euro seguiría su curso en 2015–16, gracias a la caída de los precios del petróleo, la distensión monetaria y la depreciación del euro

Las perspectivas apuntan a un crecimiento moderado y una inflación atenuada. Se prevé que el crecimiento aumentará de 0,9% en 2014 a 1,5% este año y a 1,6% en 2016, de conformidad con el pronóstico de abril pasado.

En 2015 y 2016, el crecimiento se reavivaría en Francia (1,2% en 2015 y 1,5% en 2016), Italia (0,8% en 2015 y 1,3% en 2016) y, especialmente, en España (3,1% en 2015 y 2,5% en 2016). En Alemania, el crecimiento se mantendría en torno a 1½% (1,5% en 2015 y 1,6% en 2016).

Japón

Se proyecta un aumento del PIB de –0,1% en 2014 a 0,6% en 2015 y 1,0% en 2016 El repunte gradual refleja el respaldo generado por el aumento de la remuneración real y el alza de los precios de las acciones, atribuibles a su vez a la decisión del Banco de Japón de ampliar la expansión cuantitativa y cualitativa, así como la caída de los precios del petróleo y las materias primas.

Economías avanzadas

Se prevé en general un sólido crecimiento, aunque no tanto como en 2014.

Para el Reino Unido se prevé un crecimiento sostenido (2,5% en 2015 y 2,2% en 2016) gracias a la caída de los precios del petróleo y la recuperación ininterrumpida de los salarios. La recuperación de Suecia (2,8% de crecimiento proyectado para 2015) se apoya en el consumo y la inversión de doble dígito en el sector de la vivienda. En Suiza, la fuerte apreciación que experimentó el tipo de cambio este año deprimiría el crecimiento a corto plazo (1,0% en 2015)

En el caso de los exportadores de materias primas, la caída de los precios de las materias primas empaña las perspectivas, como consecuencia de la disminución del ingreso disponible y de la inversión vinculada a los recursos. Este último mecanismo se ha hecho sentir con especial fuerza en Canadá, cuyo crecimiento proyectado ronda 1% en 2015. En el caso de Australia, el crecimiento proyectado para 2015 es de 2,4%, lo cual refleja también el impacto de la caída de los precios de las materias primas y la inversión vinculada a los recursos, compensado en parte por una política monetaria de apoyo y un tipo de cambio más débil.

 

En Noruega, el PIB crecería 0,9% este año, dado que la caída de los precios del petróleo está trabando la inversión y el consumo.

Entre las economías avanzadas de Asia, el crecimiento en general es más débil que en 2014, como consecuencia de shocks internos y de la desaceleración de las exportaciones. La disminución del crecimiento respecto del año pasado se nota especialmente en la provincia china de Taiwán (de 3,8% a 2,2%), cuyas exportaciones sufren una contracción especialmente pronunciada.

Se prevé que el crecimiento de China disminuirá a 6,8% este año y 6,3% en 2016. Continúan corrigiéndose los excesos en bienes raíces, crédito e inversión, con una moderación más marcada de las tasas de crecimiento de la inversión, especialmente en bienes inmuebles residenciales. Se prevé que las reformas estructurales que se han puesto en marcha y la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas ampliará las actividades orientadas a los consumidores, suavizando en parte la desaceleración.

Entre las otras economías emergentes y en desarrollo de Asia, India experimentará un fortalecimiento del crecimiento, de 7,3% este año y el año pasado a 7,5% el próximo año. El crecimiento se beneficiará de la reciente reforma de las políticas, el consecuente repunte de la inversión y el abaratamiento de las materias primas.

Entre las economías del grupo ASEAN-5 (Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, Vietnam), Malasia y —en menor medida— Indonesia se desacelerarían este año, aquejadas por el debilitamiento de los términos de intercambio. Por el contrario, el crecimiento repuntaría en Tailandia gracias a la disipación de la incertidumbre en torno a las políticas, y permanecerá estable en alrededor de 6% en las Filipinas, y se fortalecerá a un 6,5% en Vietnam, que se está beneficiando de los ingresos inesperados generados por el abaratamiento del petróleo.

La actividad económica de América Latina y el Caribe continúa enfriándose drásticamente, con una pequeña contracción de la actividad en 2015 .Para 2016 se proyecta una ligera recuperación, pero con un crecimiento de 0,8%, aún muy por debajo de la tendencia. El deterioro de las perspectivas de los precios de las materias primas interactúa en algunos países con condiciones iniciales difíciles.

En Brasil, la confianza de las empresas y de los consumidores continúa disminuyendo —en gran medida debido al empeoramiento de las condiciones políticas—, la inversión está disminuyendo con rapidez y el endurecimiento necesario de la orientación de la política macroeconómica está ejerciendo presión a la baja sobre la demanda interna. En este momento, se proyecta que el producto se contraerá 3% en 2015 y 1% en 2016 con sustanciales efectos de contagio negativos en el crecimiento de grandes partes de la región dados el tamaño y el grado de interconexión de la economía brasileña.

Venezuela sufrirá, según las previsiones, una profunda recesión en 2015 y en 2016 (–10% y –6%, respectivamente) porque la caída de los precios del petróleo que tiene lugar desde mediados de junio de 2014 ha exacerbado los desequilibrios macroeconómicos internos y las presiones sobre la balanza de pagos. Se pronostica que la inflación venezolana se ubicará muy por encima del 100% en 2015.

En este momento se proyecta una ligera baja de la actividad en Ecuador, cuyo crecimiento ha sufrido una revisión a la baja de más de 2 puntos porcentuales para 2015, por efecto del abaratamiento del petróleo y la considerable apreciación real alimentada por el fortalecimiento del dólar de EE.UU.

El retroceso que seguirían experimentando los precios de los metales empañaría la recuperación del crecimiento de Chile y Perú; entre tanto, la desaceleración proyectada de Colombia refleja la caída de los precios del petróleo.

 

Las proyecciones de las economías de la Comunidad de Estados Independientes continúan siendo muy débiles debido a la recesión de Rusia y los consecuentes efectos de contagio regionales, así como una nueva contracción muy fuerte en Ucrania. Globalmente, se proyecta una contracción de 2,7%, tras el crecimiento de 1% en 2014. Las perspectivas mejorarían en 2016 y el crecimiento volvería a ser positivo (0,5%).

En Rusia, se prevé una contracción económica de 3,8% este año, producto de la interacción del retroceso de los precios del petróleo y de las sanciones internacionales con debilidades estructurales preexistentes. Para 2016, se proyecta una nueva disminución del producto. La contracción de 0,1% proyectada para el resto de la región este año refleja en gran medida la profunda recesión de Ucrania (–9%), que retomaría un crecimiento positivo en 2016 gracias al arranque de la reconstrucción.

En otras partes de la región, especialmente en el Cáucaso y Asia central, la actividad se verá frenada por la caída de los precios de las materias primas y los efectos de contagio causados por Rusia (a través del comercio, la inversión extranjera directa y, sobre todo, las remesas), que interactuarán con las vulnerabilidades estructurales preexistentes.

Economías emergentes y en desarrollo de Europa

Las previsiones apuntan a que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo de Europa aumentará levemente a 3,0% en 2015–16. La región se ha beneficiado de la caída de los precios del petróleo y de la recuperación paulatina de la zona del euro, pero se ve afectada por la contracción que está sufriendo Rusia y por el impacto de la deuda de las empresas —aún elevada— en la inversión.

Este último factor, sumado a la incertidumbre política, ha lastrado la demanda interna de Turquía, donde se proyecta que el crecimiento de la actividad permanecerá en alrededor de 3% en 2015–16.

 

El crecimiento sigue siendo relativamente robusto en Europa central y oriental —Hungría y Polonia se expandirán a tasas de 3% o más en 2015—, pero ha resultado más débil en Europa sudoriental (con la excepción de Rumania), ya que el crecimiento de Bulgaria, Croacia y Serbia se ubicará por debajo de 2%.

En Oriente Medio, el Norte de África, Afganistán y Pakistán, el crecimiento se mantendría en un modesto 2,5% en 2015, ligeramente por debajo del nivel del año pasado. Los efectos de contagio causados por los conflictos regionales y la intensificación de las tensiones sociales y de seguridad están minando la confianza y frenando el crecimiento. El bajo nivel de los precios del petróleo también está empañando las perspectivas de los países que lo exportan. En los países importadores de petróleo, la recuperación se está afianzando. El efecto negativo generado por la debilidad de la confianza se ve compensado por los beneficios derivados de la caída de los precios del petróleo, las reformas económicas y la mejora del crecimiento de la zona del euro.

Se proyecta un repunte sustancial del crecimiento de la región en 2016, gracias a la aceleración de la actividad de la República Islámica de Irán, donde la eliminación de las sanciones —una vez que entre en vigor y se implemente el Plan de Acción Integral Conjunto— debería permitir que la producción de petróleo y las exportaciones se recuperen, y una mejora gradual de las perspectivas de los países gravemente afectados por conflictos, como Iraq, Libia y Yemen. En comparación con las proyecciones de 2014, las perspectivas para 2015 son más débiles, por efecto del colapso de la actividad de Yemen y una nueva contracción del PIB de Libia, pero se perfilan más prometedoras para 2016, principalmente gracias a la mejora de las perspectivas de la República Islámica de Irán.

El crecimiento de África subsahariana se desacelerará este año, según los pronósticos, para ubicarse en 3,8% (en comparación a 5,0% en 2014; o sea, una revisión a la baja de 0,7 puntos porcentuales frente a abril). La desaceleración de 2015 se debe más que nada a las repercusiones del retroceso de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, así como la contracción de la demanda de China —el socio comercial más grande de África subsahariana— y el deterioro de las condiciones financieras mundiales para las economías de mercado de frontera de la región. Entre los exportadores de petróleo de la región, el crecimiento de Nigeria está proyectado ahora en 4% en 2015; es decir, alrededor de 2¼ puntos porcentuales menos que el año pasado, y el crecimiento de Angola retrocedería a 3,5%, frente a casi 5% en 2014.

Entre los importadores de petróleo de la región —que, de acuerdo con las previsiones crecerán a un ritmo de 4% en promedio—, la mayoría continuará experimentando un crecimiento sólido, especialmente en el caso de los países de bajo ingreso, donde continúan la inversión en infraestructura y un consumo privado vigoroso. Los países como Costa de Marfil, Etiopía, Mozambique, la República Democrática del Congo y Tanzania gozarían de un crecimiento de alrededor de 7% o más este año. Sin embargo, otros como Sierra Leona y Zambia están sintiendo la presión generada por el descenso de los precios de su principal materia prima de exportación, a pesar de que la caída de los precios del petróleo está abaratando las importaciones energéticas.

El crecimiento de Sudáfrica está proyectado en menos de 1½% tanto este año como el próximo, como consecuencia del proceso de relevo de carga eléctrica y otros estrangulamientos de la oferta. En Ghana, la escasez de energía eléctrica y la consolidación fiscal también están frenando la actividad, que según las proyecciones se desacelerará más en 2015, para ubicarse en 3,5%. A nivel de la región, se proyecta un repunte del crecimiento en 2016, a 4,3%; la recuperación mundial permitirá una reactivación moderada de la demanda externa, la modesta recuperación de los precios del petróleo beneficiará a los países que lo exportan, y mejorarán las perspectivas de los países víctimas del ébola.

El crecimiento de los países en desarrollo de bajo ingreso se desacelerará, según las proyecciones, a 4,8% en 2015; es decir, más de 1 punto porcentual menos que en 2014, antes de repuntar a 5,8% en 2016. Estas proyecciones responden a las perspectivas de las economías subsaharianas, en particular Nigeria; el crecimiento de los países en desarrollo de bajo ingreso de Asia, sobre todo Bangladesh y Vietnam; y, en 2015, el colapso de la actividad de Yemen, producido por conflictos internos.

Sábado, 24 Octubre 2015

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