Motivación, objetivo y plan de acción

Nuestro objetivo y plan de acción

Consejos sí, pero con independencia

Aunque parezca obvio una vida sin objetivos es como un viaje a ninguna parte. Es imposible llegar a un sitio si previamente no hemos determinado a dónde queremos ir. Sin embargo son muchos lo que se platean la vida sin fijar claramente sus objetivos o si los fijan son tan difusos que sirven para poco. Los objetivos nos ayudan a avanzar con más seguridad. Si no marcamos nuestros objetivos serán otros los que a la postre lo hagan por nosotros. En definitiva seremos “colonizados” por los demás, acabaremos “eligiendo” lo que otros nos han dictado.

Somos colonizados más veces de lo que creemos. Bueno es que oigamos a los demás. Hay personas a nuestro alrededor que con su mejor intención tratarán de aconsejarnos sobre lo que a su juicio son las mejores opciones para nosotros. Ellos mismos pueden creer de buena fe que nos están ayudando. Pero hay que estar siempre alerta. El lenguaje con que nos hablan nos ofrece pistas sobre las intenciones que subyacen en sus palabras, que pueden no ser otras sino que hagamos lo que ellos quieren que hagamos.

Así, muchas veces esos consejos llevan aparejadas las consabidas coletillas de “deberías hacer”, “yo que tu no dudaría en tomar esta decisión”, “tu hazme caso”…e incluso de forma mucho más explícita: “tu haz lo que yo te diga”.

Ser independiente a la hora de tomar una decisión nos fortalece internamente, nos hace “dueños” de nuestra y vida y de nuestro destino, nos prepara para afrontar el futuro el cual afrontamos con seguridad y motivación. El no hacerlo nos debilita, y de alguna manera pone a nuestro alcance una disculpa anticipada por si las cosas no salen bien: la culpa será de otros “que me aconsejaron mal”. Lo dicho, dejamos de ser dueños de nosotros, nos ponemos en manos de los demás.

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